Para hablar de salud espiritual primero debemos definir qué es salud y qué es el espíritu, Según la  OMS «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». En psicología podemos definir al espíritu cómo aquello que designa los procesos mentales y la capacidad de pensar propia del ser humano; la concepción moderna dice que: “el espíritu no es una sustancia, sino el modo de ser propio del ser humano, cuya esencia es la libertad”.  

Si bien es cierto la salud no solo es física, tomando en cuenta la definición de la organización mundial de la salud, sino mental y social. Para mantener una salud integral hay que tomar en cuenta la armonía que debe haber en nuestro espíritu, cuerpo y alma, si uno está mal, todo estará mal por eso es muy importante mantener un equilibrio y armonía entre ellos, debido a esto hablaremos un poco en lo que respecta al espíritu o si bien es cierto la espiritualidad.

Dependiendo del campo de estudio de la espiritualidad, se puede decir que la salud espiritual comprende entre la relación del ser humano consigo mismo o la relación del ser humano con Dios.  En relación con uno mismo cuando perdemos la fe, la esperanza. En relación con Dios cuando nos alejamos de él y no nos comunicamos con nuestro Creador.

¿Cómo se ve afectada nuestra salud espiritual?

Hay ciertos momentos en nuestra vida en donde nos suceden cosas que nos hacen decaer nuestro ánimo, perder la fe. Todo lo que nos rodea tanto en el ámbito económico, social, emocional, afecta nuestro espíritu y quizás muchas veces no lo tengamos en cuenta, lo pasemos por alto, pero es esencial mantener un equilibrio entre nuestro cuerpo y nuestro espíritu, no es solo hacer una dieta, hacer ejercicios para tonificar el cuerpo también es estar en paz con uno mismo, tener esperanza, encontrar el significado de nuestra vida.

Algunos factores que influyen pueden ser: sufrir de alguna enfermedad, tener algún familiar querido enfermo, quizás hasta sufrir de dolencias, alguna decepción amorosa, mucho estrés, entre otras cosas que son causantes de que nuestra salud espiritual pueda menguar, se llegue a perder la fe, que sienta que está en el límite de sus fuerzas y que ya no puede más, en estos momentos debemos pararnos y ponernos a meditar en lo que nos está sucediendo, en qué estamos haciendo mal.  

Para ayudar a esto debemos tener en cuenta ciertos aspectos:

  • Cuando se siente que ya no se puede más, que no hay respuestas ni ayuda de ninguna parte, en ese momento muchos se alejarían de sus creencias, del objeto de su fe, pero no debe ser así, en esos momentos es donde se debe buscar de la ayuda de nuestro Creador, el único que puede hacer de lo imposible lo posible.
  • Debemos buscar en nuestra vida aquellas cosas que nos motiven, que nos llenen de paz y enfocarnos en ellas. Por ejemplo si te gusta cantar, canta, si te gusta dibujar, dibuja mucho, no dejes lo que te apasiona o te hace feliz por algún problema que estés atravesando.
  • Siempre pero siempre buscarle el lado positivo a las cosas, todo lo que nos pasa en la vida tiene un propósito, un motivo y debemos siempre disfrutar el momento por más triste o angustiado, siempre hay un lado positivo, adiós a la negatividad.

Debemos pensar que estamos en esta vida con un propósito, queda de nuestra parte encontrarlo y cumplirlo, dejando a un lado la negatividad, la apatía, debemos ser felices con nosotros mismo, amarnos porque si tú no te amas no puedes amar a nadie, y si no estás en paz contigo mismo no puedes estar bien espiritualmente, además estar en paz nos permite tomar tiempo para descansar, recuperarnos, estar en paz nos permite sanar.

Todo queda de nuestra parte, buscar aquello que nos dé esperanzas para el futuro, que nos dé felicidad y utilizar aquello para mantener una actitud positiva frente a la vida y a todo aquello que nos toca enfrentar.

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